Platos búlgaros.

Muchas veces el diseño resulta algo tan desconectado del ser humano, tan alienígena, que no atrae a nadie más que al diseñador. Ese diseño puede ser un gran éxito por lo que supone de innovador y morir en una galería por lo poco atrayente que supone al usuario final, a la persona a la que está destinado.

Orikomi

 

Cuando un objeto parte de un concepto universal, de una idea tan primitiva, social y esencial al ser humano como compartir la comida, el uso de ese objeto parece garantizado. Las formas de vivir y usar una casa han cambiado. Los ritmos de vida, la globalización, los tamaños del espacio… todo ha cambiado y los objetos deben adaptarse a este nuevo estilo de vivir.

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La diseñadora Liliya Galabova ha tenido la oportunidad de mostrarnos su visión de las nuevas formas de comer, de experimentar y disfrutar de la comida, de entrar en contacto con la misma, usando su innovador diseño Orikomi, de Nyova. Inspirada por la relación de culturas y tradiciones indias y africanas y su relación con la comida y los demás comensales. Las sensaciones táctiles, el calor en los dedos, la transparencia del plato para ver la comida, se unen a  olores y sabores, sensaciones tradicionales. La conexión con la comida parece mayor y mejor que nunca, y eso es gracias a un diseño cercano, primigenio.

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Fotos: Nyova

Un comentario sobre “Platos búlgaros.

  1. Enhorabuena Liliya por este diseño sensorial, que consigue reinventar lo básico y funcional , creando una conexión entre el instinto y el arte.
    Enhorabuena Nyova, que han sabido apreciar este diseño y dar una oportunidad a los jóvenes talentos.
    Mil gracias, David.

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